top of page

"EL NIÑO NO CREA NADA,
SINO QUE SATISFACE UNA NECESIDAD."
Arno Stern

Aunque hablamos de arte, en la infancia deberíamos hablar de expresiones externas de un mundo interior. El dibujo, o la pintura, son la mayor manifestación de ese mundo interno. Es para el niño la satisfacción de saciar sus ganas de jugar. Por tanto, criticar o evaluar un dibujo de un niño coarta ese juego, condiciona su expresión y ese mundo interior. 

Definir o calificar los dibujos de los niños ya sea en su presencia, o en los boletines de notas, es síntoma de cuan alejados estamos de saber qué tenemos entre manos. 

Dejarlos libres para que escojan los colores y el pincel para que hagan los trazos que consideren, es la única manera de respetar su expresión. No importa el dibujo, solo importa el juego.

Cuando nos los muestren los observamos. Nada más. Si ese niño ya tiene inseguridades (creadas por los adultos) debemos alentarle desde la paz y la confianza de que haga lo que haga, estará bien. Pero nada de "Qué bonito", ni "Qué feo", ni "Eso está mal", o "Te falta esto", "Mejor hazlo así". Nada. Tampoco preguntarle "¿Qué has dibujado?". Solo observar. EL niño no busca la aprobación, simplemente la presencia del adulto.

stern.jpg
museo thyssen.jpeg

En lo referente al mundo del arte, claro que es muy estimulante acercar a los niños a los Museos, a los Teatros, a las salas de Conciertos. De esta manera podrán conocer e interpretar otras maneras. Nunca con la idea de que luego copien o se quieran parecer a alguien en concreto. Simplemente por el hecho de observar, de dejar a la imaginación volar dentro de un cuadro, de sumergirse en el mundo que se ha creado en su cabeza a partir de una escultura, de las imágenes que crea su mente al escuchar una pieza musical. Aquí importa mucho la calidad. Dependiendo de esta así se alimentará el cerebro de nuestro hijo. Como si de comida se tratara, así debemos considerar el arte que les acercamos. 

En cuanto a la música, los instrumentos Orff están pensados para niños y adolescentes. Dejarles que experimenten como se produce el sonido con cada uno de ellos es fundamental para que se den aprendizajes significativos. Darles momentos de exploración libre es permitir que su cerebro aprenda de manera natural. Igualmente hacer juicios de "Eso no suena bien", o "A sonado increíble" desvía al niño de la expresión musical pura, y lo deriva a asociar la música con la aprobación de los demás.

Por otro lado, las canciones, instrumentaciones, danzas... también provocan un gran desarrollo a nivel social. Hasta los 3 años, los niños y niñas utilizan el arte como un juego a través del cual se muestran a sí mismos. Pero a partir de esta edad, también provoca el aumento de su conciencia social,  y su consideración del otro también es mayor. La educación artística en equipo favorecerá su sentimiento de pertenencia a ese grupo social, así como apreciarán la importancia de los demás como complemento para conseguir resultados diferentes a los conseguidos de manera individual, que no son mejores ni peores, pero son diferentes. Simplemente ofrecen nuevas posibilidades. 

Clases de ballet para chicas
Orff-Schulwerk.jpg
Enseñando a niños sentados

En lo referente al arte de la palabra, de 3 a 6 también disfrutan jugando el lenguaje. Además de gustarles las adivinanzas, trabalenguas, retahílas, la invención y mezcla de palabras... les encanta la poesía. Para ellos no es más que otra manera de jugar con las palabras. El lenguaje está en su máximo potencial, por tanto, mostrarles el arte de la poesía siempre va a ser un acierto. Evidentemente poesías adaptadas a esas edades, es decir, sencillas, que describan imágenes, que jueguen con las palabras. Gloria Fuertes, García Lorca, Antonio Machado, Miki Naranja, Mar Benegas... Son algunos autores que han sabido ver a través de los ojos de un niño.

A continuación dejo varias listas de recursos

bottom of page