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HÁBLALE, Y SOBRE TODO ESCÚCHALO.

El lenguaje empieza a desarrollarse desde que el bebé reconoce la voz de su madre e interpreta diferentes entonaciones al hablar y al gesticular de sus figuras de apego más cercanas. Aunque no dicen su primera palabra hasta aproximadamente los 12 meses, el área del lenguaje comienza a desarrollarse desde el primer día. Es un aprendizaje constante, inconsciente, y concentrado en aprender los gestos, expresiones, vocabulario y estructuras gramaticales propias del idioma o idiomas de los padres.

Madre y bebé haciendo ejercicio
Baby Stethoscope

Por tanto, darle desde el primer momento un modelo lingüístico adecuado y real es fundamental, ya que su cerebro está centrado en imitar a la perfección la forma de hablar de sus familiares. Aunque es normal que los adultos agudicen y enternezcan su voz al dirigirse al bebé, eso no significa que cambiemos el vocabulario y nuestras expresiones. Por mucho que diga "babau" en lugar de perro, eso no quiere decir que nosotros también lo hagamos, ya que dejaría de escuchar la palabra correcta en su entorno cercano y por tanto, tardaría más en aprenderla. Otro error sería irse al otro extremo y tratar de corregirlo cada vez que utilice sus propias palabras, ya que son consecuencia de no estar lo suficiente maduro para pronunciar y reproducir el lenguaje adulto. Debemos tener comprensión y total confianza en que con el tiempo irá puliendo y perfeccionando su lenguaje por sí solo y sin esfuerzo.

Además de que "inventen" sus propias palabras, otra de las estrategias que utilizan para comunicarse y aprender a hablar es fijarse en la boca de quien les habla. Les llama mucho la atención ver como se mueve y en un futuro también será uno de los rasgos que imiten. Para ello es fundamental hablarles de manera que puedan vernos de cerca. A poder ser mirándole a los ojos, aunque él o ella decidan fijarse en otras partes de nuestra cara. Por momentos tratarán de copiar nuestras expresiones faciales, y en otros momentos estarán concentrados en el sonido o movimiento que hacemos.

Playing Music for Baby
fingerplays.png

Pero el desarrollo del lenguaje no consiste solo hablarles y tener miniconversaciones. Cuanto más relación tenga con las palabras, más fácil se lo pondremos a su cerebro. Por tanto, cualquier recurso relacionado con esta área como canciones, cuentos, juegos de dedos, poemas, etc. le van a encantar porque responde a su necesidad de aprendizaje. Una vez conozca alguno o algunos, querrá que se lo repitan siempre. La razón es porque le ayuda a afianzar ese lenguaje y además le aporta la sensación de seguridad de saber qué frase va a venir después. Por ello es importante no variar los textos ni las entonaciones de estos recursos ya que no se corresponderían con lo que ellos conocen.

Otra herramienta fundamental para el desarrollo del lenguaje es el movimiento. Por tanto, acompañar el lenguaje con gestos o con movimiento de manos o dedos, siempre ayudará a integrar las palabras. Montessori dijo "Cualquier aprendizaje que está en la mente, ha pasado antes por el cuerpo."
Tanto el lenguaje como el movimiento son áreas de aprendizaje que se retroalimentan constantemente y la combinación de ambas siempre será un acierto.

Tiempo de cuentos
Espectáculo de marionetas

Y como todo en el desarrollo está conectado, no se puede olvidar que estos recursos van directos a fomentar las relaciones de afecto con sus figuras de apego, al desarrollo de su capacidad para socializar con personas de entornos diferentes al hogar, y a conocer idioma y cultura propias, lo que ayuda a desarrollar su sentimiento de identidad y pertenencia a un grupo.

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