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"EL MOVIMIENTO JUEGA UN PAPEL ESENCIAL DANDO FORMA A SU PERSONALIDAD, SUS EMOCIONES Y SUS LOGROS".
Sally Goddard

Todos entendemos que un niño quiera moverse, que sea capaz de jugar de un lado a otro sin cansarse. Lo tenemos claro porque todos los niños del mundo, de todas las épocas y culturas, tienen una gran necesidad de movimiento. Ahora ya hay cada vez más hoteles, cafeterías, viajes organizados… en los que se diseñan zonas y actividades pensadas para ellos. Porque en verdad no funciona pretender que se adapten constantemente a un mundo adultocentrista. El mundo es de todos y para todas las edades. Y sí, los niños necesitan espacios abiertos, zonas peatonales donde jugar en la calle, parques, zonas naturales donde poder correr, saltar, revolcarse, y retarse a sí mismos sobre qué es la próxima habilidad que su cuerpo puede hacer.

Niños jugando

En verdad, el cerebro de un niño está casi constantemente motivándole para que pruebe a hacer este movimiento, y este otro, para que quiera jugar con sus amigos a juegos de equipo, o simplemente para que se mueva una y otra vez. Esto es porque, además de adquirir nuevas habilidades corporales, a la vez, ese cerebro está adquiriendo nuevas habilidades mentales, por ejemplo, para saltar de un lado a otro, el cerebro hace mediciones del espacio y cálculos de fuerza para no lesionarse, velocidad y tipo de movimiento que su cuerpo debe hacer al recepcionar la caída, cuando y cuánto aire debe coger, etc. Además, después de un tiempo adecuado de juego motriz (una hora y media es lo ideal), el cerebro empieza a bajar la intensidad de ese movimiento y comienza a adentrarse en el juego simbólico en el que adquieren papeles concretos dentro de un escenario imaginativo concreto: juegan a que son personas adultas con determinadas profesiones,animales, seres mitológicos…que están viviendo una situación concreta, y pasan de la una a la otra a modo de improvisación teatral. Es decir, se pasa del protagonismo del cuerpo, al protagonismo de la mente. Para que todo este proceso se dé de forma sana, además de permitir que ocurra durante largo tiempo, es permitir que sea en escenarios seguros y naturales, ya que la naturaleza aporta nuevos conocimientos, y está fuertemente vinculada al desarrollo emocional. El niño siente que acaba formando parte de ese escenario y en realidad así es como ser natural que es. 

En el caso de juego de equipos, la competencia y el deseo de ganar debe tratarse con naturalidad. Es decir, todos queremos ganar, a nadie le gusta perder. Lo sabemos. Sin embargo, debemos recordarles siempre y decírselo tantas veces como sea necesario, que lo importante es el proceso de jugar. No decir a modo de muletilla la famosa frase de “Lo importante es participar” sin más explicación. No. Ya que esa frase, no les tiene sentido en sí misma, por mucho que se les repita. Para ellos entender el sentido de deportividad, deben entender que cada partido, cada victoria o cada derrota son aprendizajes. Que siempre acabarán siendo mejores personas de lo que eran antes del partido si han sido humildes, considerados con su equipo y con el contrario, honestos en el juego, y sabiendo a cada momento que el disfrute está desde que empieza hasta que acaba, independientemente del resultado. Que hay que saber vivir con humildad y respeto al compañero en las victorias, y con reflexión y aceptación en las derrotas. Los juegos de movimiento en equipo, o individuales transmiten valores de liderazgo justo, compañerismo, compromiso, perseverancia, tenacidad, apreciación del error como medio para autosuperarse, etc.

La neurociencia ha demostrado que el movimiento activa al cerebro, por tanto, comenzar la mañana con movimiento libre, es de gran utilidad para que el cerebro funcione más y mejor el resto del día. No hace falta recurrir a ningún estudio en concreto, sino que basta con comprobarlo en nosotros mismos. Entonces, ¿todos los días tienen que moverse? Sí. Todos los días. Y a poder ser a primera hora de la mañana. Cada vez hay más escuelas que han modificado los horarios para incluir una hora de psicomotricidad en la jornada diaria. Y no con juegos dirigidos (que puede ser una opción para otros momentos) sino con movimiento libre, para ello es necesario contar con una sala amplia en la que haya dispuestos a su altura y alcance materiales de diferentes tipologías que les permitan llevar a cabo todo tipo de habilidades motrices. Como dicen Robin Sharma: “Fíjate en los niños. No tienen límite. Su mente es un enorme panorama de posibilidadades.” Así que no ninguneemos esa necesidad de movimiento. No impidamos que esa actividad motriz ocurra. No es salir a jugar para desfogar, es crear un espacio para que crezcan y se desarrollen como solo ellos saben hacerlo.

A continuación deja una lista derecursos sobre movimiento

MOTRICIDAD GRUESA

Cualquier actividad en la que se utilice el equilibrio corporal y/o el movimiento de las extremidades: deslizarse en trineo, juego de almohadas, subir y bajar escaleras, saltar, nadar, juegos de pelota, bicileta, hinchables, yoga...

MOTRICIDAD FINA

Cualquier actividad en la que se utilice la mano y los dedos: hacer pompas de jabón, hacer la compra, recortar, escribir y pintar, juegos de dedos, sostener animales o plantas pequeñas, comer, ensartar piezas, jugar con piezas pequeñas...

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