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"EL ORDEN EXTERNO AYUDA A ESTRUCTURAR EL ORDEN INTERNO Y POR TANTO EL PENSAMIENTO"
María Montessori 

Niño comiendo comida

El cerebro del niño absorbe absolutamente todo lo que está en el exterior, por tanto el aprendizaje tiene una apariencia caótica. Sin embargo, el cerebro busca la manera de organizarlo todo y aunque el bebé no es consciente de nada, todo se está ordenando en diferentes carpetas (memoria, lenguaje, pensamiento lógico, vínculos afectivos…) Esto hace que, en un futuro, el niño se adapte y establezca relaciones en el medio en el que se desarrolla. Sin embargo el concepto de tiempo es una carpeta que tarda mucho en “abrirse” ya que es uno de los conceptos más complejos.

Esta dificultad tiene que ver con el hecho de que requiere capacidad de abstracción y ésta no se desarrolla hasta los aproximadamente 11 años. Pero las personas que estamos a su cuidado podemos ayudar a ese cerebro a establecer un orden y por tanto, elaborar un preconcepto de tiempo desde muy temprana edad. Aquí es donde las rutinas tienen el papel más importante. 

Las rutinas son hábitos y los hábitos no son más que hechos repetidos en el tiempo de manera constante. Como dice el refrán: “los hábitos hacen leyes” y así es. 

Niño curioso
Niño jugando con juguetes de madera

Cuando queramos integrar y normalizar un acto, no hay más que repetirlo a diario y siempre en el mismo horario aproximado. De esta manera nuestro hijo sabrá en qué momento del día estamos, y por tanto, sabrá que va a ocurrir inmediatamente después de lo que está ocurriendo ahora. Esto le da sensación de control, y por tanto seguridad y paz. Igualmente el saber qué viene después le ayuda a mentalizarse y que no le coja de improviso, lo cual puede importunarle. En este sentido es importante verbalizar lo que ocurre y lo que va a ocurrir después con minutos de antelación. Una buena manera es decirlo 15, 10 y 5 minutos antes de que ocurra. 

De 0 a 3 años su contexto social suele ser reducido: su casa, la de otros familiares y -como mucho- escuela infantil. Sin embargo este minimundo está lleno de normas. Normas que serán más sencillas de cumplir cuando se convierten en costumbre. Evidentemente, las rutinas no funcionan desde un principio, ya que al principio no ha dado tiempo a repetirlas. Pero se lograrán antes si la actitud del adulto es positiva, si está centrado y concentrado en el desarrollo de la misma, y sobre todo, si es paciente, tranquilo y respetuoso con su hijo e hija.

Familia joven feliz
Baño de bebé

Finalmente, una de las mejores estrategias para que la realización de una tarea sea exitosa es la de anticiparse y preparar el momento, el espacio y los recursos necesarios para evitar interrupciones e imprevistos que romperán el fluir de la tarea. 

Como siempre uno de los elementos fundamentales que debemos tener en cuenta a la hora de educar a nuestros hijos es el espacio y los recursos. Primero preparar todo lo necesario y cerciorarse de que el espacio es un lugar seguro y adecuado en relación a la rutina que se va a realizar, así como escoger un momento en el que podamos realizarlo sin prisas. Los primeros meses apenas pueden establecerse horarios exceptuando el momento del baño.

El resto de las rutinas son del tipo “cambiarlo después de comer”, “cantarle para ayudarle a dormir”, etc. Los horarios los irá estableciendo el bebé a medida que se desarrolla. En cuanto a los materiales dependerá de cómo queramos organizarnos. A modo de ejemplo, la rutina del baño debe ser en un lugar en el que la bañera pueda estar cómoda para el adulto, los aceites, jabones y toalla igualmente estarán accesibles. Las cremas, pañales y ropa que se le pondrá justo después también deberán estar preparados en la zona donde se cambia al bebé (que también debe ser siempre la misma). Para que nuestro bebé pueda afianzar ese momento, podemos añadir materiales sensoriales, por ejemplo, la misma música de fondo, velas con un aroma en concreto.

dormir del bebé

A continuación establezco una tabla orientativa de las rutinas que podemos ir estableciendo. Son acumulativas, es decir, que una vez que ésta se interioriza, se mantiene en el tiempo a lo largo de los años, de manera que con 3 años hace nuevas rutinas y además mantiene las de los años anteriores. En la medida en la que puedan realizarlas solos, debemos permitir que así sea, para que vaya adquiriendo autonomía y se sienta capaz. Esto favorecerá su autoestima y además le genera una gran satisfacción, de ahí que en esta etapa insistan en hacerlo ellos solos. Es, en efecto, una pulsión interior que tiene el cerebro para estimular y provocar nuevos aprendizajes.

Diapositiva1.JPG
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