top of page

"SEMBRAD EN LOS NIÑOS IDEAS BUENAS, AUNQUE NO LAS ENTIENDAN, LOS AÑOS SE ENCARGARÁN DE DESCRIFRARLAS EN SU ENTENDIMIENTO Y DE HACERLAS FLORECER EN EL CORAZÓN".
María Montessori

Desayunando

Las rutinas son fundamentales para tener orden y un día a día organizado. Pero no es algo especial en el caso de la infancia. Las rutinas crean hábitos y estos son fundamentales independientemente de la edad de la persona. En el caso de los adultos, los hábitos, al ser algo repetido cada día, nos aportan rapidez y una gran eficiencia en aquellas acciones necesarias a diario. Son acciones que ya hacemos “en automático” y por tanto se genera esa sensación de ni siquiera darnos cuenta de que ya las hemos hecho.

Algo que generan las rutinas es que, a largo plazo, se afianzan y salen de manera fluida. La mente está mentalizada de lo que tiene (y quiere) hacer, lo que se traduce en una sensación de bienestar y de satisfacción de tener más tiempo libre.

Esto ocurre también en la vida de los niños cuando tienen hábitos, pero además en ellos es incluso más importantes, ya que les aportan una gran ayuda para organizar el tiempo. El concepto de tiempo es uno de los conceptos más complejos que aprendemos a lo largo de nuestra vida. De hecho, requiere de una capacidad de abstracción que no conseguimos desarrollar plenamente hasta los 11 ó 12 años de edad. Por tanto, son las rutinas las que nos dicen qué está pasando ahora y, sobre todo, qué va a pasar después. La incertidumbre está presente cuanto menos control tienes de tu vida. Esa incertidumbre les genera incomodidad, que hace que se muestren más inquietos y nerviosos (aunque no sean conscientes de ello). Por tanto, saber qué va a pasar les quita esa incertidumbre, y por tanto, están más tranquilos, más seguros, más cómodos.

Niño en el psicólogo
Preparándose para la escuela

Es fundamental que las personas adultas, por tanto, además de hacer cada día todas las rutinas en el mismo orden, les digamos qué día es y qué vamos a hacer. No tengamos miedo de ser pesados y aburridos al decirles qué va a pasar. Para ellos no es pesado, al contrario, les aporta tranquilidad, y toda información que se les diga, será bienvenida. Recordemos que lleva muy pocos años viviendo en este mundo, y reciben información constante, lo que genera cierta sensación de caos. Este caos no es perjudicial, es algo natural del desarrollo. Lo que sí es perjudicial es que ese caos perdure y ese cerebro no sea capaz de darle orden. Por tanto, todo orden que observe afuera de él o ella, se traducirá en el orden interior, traducido en: seguridad, calma, autonomía, control.

Una gran idea para organizar las rutinas, es hacerlas con ellos. Son parte de la familia, y conviven en esa casa, por tanto, las rutinas es algo que se tiene que decidir y definir en conjunto. Entre todos seguro que podéis establecer el orden que sea más cómodo posible para poder realizar todas las acciones necesarias de la manera más llevadera posible. Es importante que en algún momento exista la rutina diaria o semanal que recoja una actividad en familia, que les guste a todos los miembros. Una vez realizada la lista de rutinas y el orden de realización, les ayuda mucho realizar (de nuevo, con la participación de todos) un cartel con imágenes que ilustren a modo de tablero lo que toca hacer hoy. Es divertido que esas imágenes sean fotos reales de la familia haciendo cada una de las tareas. Por ejemplo, los niños cepillándose los dientes, preparando su mochila, vistiéndose, desayunando, e igualmente con los demás miembros de la familia. Será divertido sacarlas, llevarlas a imprimir y realizar el tablero a modo de manualidad.

Es esencial que ese tablero esté a la altura de todos los miembros de la familia para que puedan verlo con facilidad siempre que lo necesiten. Ese tablero puede tener todos los días de la semana de lunes a domingo y una flecha que marque qué día es hoy. Igualmente se puede poner una marca que indique en qué momento del día estamos. Por supuesto, ninguna de estas ideas, servirán si estas rutinas no se cumplen. Es necesario ser riguroso en su realización, de lo contrario no se harán. Evidentemente que algún día se puede hacer alguna excepción. Pero será eso, una excepción. De esa manera les enseñamos a ser flexibles en la vida y a aplicar el sentido común. Es decir, que esta excepción se hará bajo un criterio y con un motivo y no inducida por la vagancia o la desmotivación hacia las rutinas. Recordemos esos procesos que en un principio parecen difíciles y lentos, con los días serán acciones que de fáciles y rápidas, las haremos casi sin darnos cuenta. Cuando un cerebro es capaz de llevar a cabo rutinas, aprende la importancia de la perseverancia, la responsabilidad y el cuidado tanto personal como del grupo como del espacio en el que vive.

bottom of page